sábado, 18 de marzo de 2017

¿Qué es el Trastorno de la personalidad por evitación?

El TPE (Trastorno de la personalidad por evitación) lo padecen aquellas personas que evitan las relaciones personales por miedo a ser rechazados o por miedo al compromiso, suele aparecer en la adolescencia. Los afectados acostumbran a tener muy pocos amigos y muy seleccionados, y tienden a refugiarse en el entorno familiar.
Se dice que Michael Jackson padecía TDE, entre otros trastornos mentales. Afirmaban sus conocidos que era extremadamente tímido y que evitaba el contacto con las personas.

Cuando se padece éste trastorno, se entra en un círculo vicioso debido a que se desarrolla un comportamiento solitario, incluso anti-social, que acostumbra a provocar un déficit en las habilidades sociales, que a su vez, hace que la persona sea objeto de burlas o críticas confirmando la idea que tiene sobre sí mismo. La auto-profecía se cumple. 

No hace falta señalar que se puede considerar un tipo de fobia social. Además es muy frecuente que se relacione con la agorafobia, puesto que hay una tendencia al aislamiento social que puede llevar a los afectados a no salir de casa.

En muchos casos se manifiesta fuertemente en el lugar de trabajo. Estamos hablando de personas que sienten que no encajan con nadie, que evitan relacionarse con los compañeros, que están siempre a la defensiva esperando ser atacados o criticados. Algunas veces malhumorados, otras tímidos o con comportamientos extravagantes.

Las causas suelen tener varios factores determinantes: Se sabe que en muchos casos se trata de personas que has sufrido algún tipo de rechazo de sus padres durante la infancia. También tienen peso los factores genéticos, pero como siempre, tienen más importancia las experiencias traumáticas, el entorno familiar o el haber padecido bullying, entre otros. En resumen, una baja autoestima.

martes, 28 de febrero de 2017

La sensación de despersonalización y desrealización

La despersonalización y desrealización son síntomas clásicos que se pueden presentar en las crisis de pánico o estrés elevado, típicas de la fobia social o la agorafobia. En el primer caso, se trata de una sensación de estar fuera de tu cuerpo o de sentir que no estás presente sino desconectado de tu alrededor, como si fuera una película o un sueño. La desrealización (muchas veces va unida a la despersonalización), provoca la sensación de que la realidad es extraña o irreal.





Ambas sensaciones asustan mucho por el miedo subyacente a volverse loco o perder el control, cosas que por otra parte, es imposible que lleguen a suceder.

Lo que mucha gente no sabe es que se trata de mecanismos de defensa de nuestro cerebro. Cuando estamos sometidos a un estado emocional extremadamente intenso (como en el caso del pánico) nuestra mente provoca estas sensaciones de desconexión con la realidad para reducir las emociones a las que estamos expuestos. Por ese motivo, personas que se han encontrado en situaciones de mucho peligro como atentados terroristas, conflictos bélicos o accidentes de tráfico, han experimentado estos fenómenos.

Pensando que se trata de un mecanismo de defensa de nuestro cerebro para ayudarnos a sobrellevar una situación critica, deberían asustarnos un poco menos. ¿No es así?

miércoles, 22 de febrero de 2017

Entrevista a la psicóloga Mónica Blasco sobre la fobia social

Esta semana hemos preguntado a Mónica Blasco, psicóloga de la Asociación PREAD, sobre la terapia en la fobia social.

Mónica Blasco. Psicóloga General Sanitaria Col.Nº 21198


¿Cómo tratas un caso de fobia social? 

La fobia social y en general todas las fobias, como la agorafobia o la hipocondría, tienen una misma base en común que es la inseguridad. Se tiende a separar bastante los problemas o trastornos y clasificarlos pero, en cuanto a mi experiencia y lo que veo en mis pacientes, es que todo se solapa entre sí y es casi inútil querer delimitar tanto las problemáticas. Por ejemplo, una persona con diagnóstico de fobia social muy probablemente haya experimentado o experimente agorafobia por el miedo a salir de casa, depresión, ataques de angustia, etc. Y es que al final, los llamados trastornos mentales no son más que problemas emocionales. Por lo tanto, lo que hago para tratar un problema de fobia social es ante todo preguntarme: ¿qué es lo que le ha llevado a esta persona a desarrollar un miedo en la relación con los demás? Si ha desarrollado un miedo irracional a relacionarse con los demás no es porque sí, no es porque le ha tocado, ni es genético (o al menos en su mayoría). La mayoría de estos miedos nacen y crecen en el entorno familiar.

La familia es o debería ser el entorno seguro en el que una persona crece y se desarrolla. Si este entorno familiar la persona no lo ha experimentado como seguro y de protección, aquí es donde pueden empezar los problemas. Por lo tanto esta persona va creciendo con unas inseguridades en su interior en la relación con sus familiares que luego se reproduce con las otras relaciones.

El tratamiento sería por tanto un trabajo emocional en el que conjuntamente llegamos a aquellas emociones no resueltas que se han ido generando con el paso de los años y que llega un momento que al no gestionarlas hacen que busquen una vía de salida tales como una fobia social.

Toda esta gestión emocional y destapar emociones reprimidas hacen que la persona vaya ganando una seguridad personal que hace que sus emociones no lo bloqueen y que puedan llevar adelante su vida con confianza.


¿Qué piensas de la terapia cognitivo-conductual? 

La terapia cognitivo-conductual es una forma más de tratar los problemas psicológicos pero también hay otras. La terapia cognitivo-conductual es actualmente la más extendida porque es un tipo de terapia muy pautada que hace que sea fácil de aplicar. No obstante, y es mi opinión, a menudo se utiliza como algo demasiado metódico y mecánico y puede correr el peligro de perder de vista la persona que tienes delante, con su problema específico y sus emociones propias.

Evidentemente se trata de un tipo de terapia útil para muchas personas pero también hay otros tipos de terapias muy útiles que se deben considerar.

 En mi caso me he formado tanto en cognitivo-conductual como en terapia sistémica, algo en psicoanálisis y en mindfulness. Y en base a estos conocimientos he podido observar que hay otras terapias más allá de la cognitivo-conductual que llegan más profundamente al problema que presenta la persona y que por lo tanto genera cambios de una forma más sólida. Pero esto es como todo, hay personas que por el tipo de problema que presentan no necesitan ir tan profundamente ya que con un proceso más sencillo ya les es efectivo, y en cambio otras personas que necesitan un análisis y un proceso que vaya a la raíz del problema para que realmente se generen cambios.

Es indispensable la exposición?

Mi experiencia me ha hecho ver que la exposición para superar los miedos no es indispensable. De hecho, otros tipos de terapias que he mencionado anteriormente no usan la exposición y obtienen igualmente resultados.

La exposición es una técnica más que puede ser efectiva en algunos casos y en otros no. Lo que muchas veces sucede con la exposición pura y dura es que a menudo el exponerte a lo que te da miedo hace que pierdas el miedo a aquel estímulo en concreto, pero entonces el miedo se desvía hacia otro lado. Y esto ocurre porque no se está trabajando el problema de base.

Por eso, yo lo que hago en mis terapias se trabajó desde el inicio en la base del problema, haciendo un trabajo emocional para que la persona vaya desbloqueando emociones y vaya cogiendo seguridad. Lo que termina pasando en la mayoría de los casos es que al ir cogiendo seguridad hace que vaya perdiendo gradualmente ese miedo tan grande que tenía de relacionarse con las personas (como es el caso de la fobia social) lo que genera que la exposición no sea necesaria en la terapia.

Crees que una persona con fobia social se puede recuperar completamente?

Yo siempre apuesto por la recuperación total de la persona. Pienso que todas las personas tenemos los recursos y la capacidad de superar miedos, ansiedades y barreras, eso sí, en la mayoría de los casos creo indispensable que este proceso se haga acompañado de un profesional ya que uno mismo es complicado que se pueda desbloquear.

domingo, 12 de febrero de 2017

Salidas con el grupo de Fobia social

La semana pasada, en nuestro grupo de ayuda mutua de fobia social en Sant Cugat (Barcelona), comenzamos éste nuevo proyecto y fue todo un éxito. De momento conseguimos reunir un grupo pequeño con 6 compañeros/as con fobia social para salir "a tomar algo". Actividad aparentemente sencilla para la gente, pero que puede llegar a ser muy difícil para los afectados de fobia social generalizada. Costó mucho poder llegar a convencer a un pequeño grupo para hacer la salida, muchos no vinieron. Algunos del grupo llevaban años sin poder tomar una cerveza entre amigos y charlar libremente en un bar. Después de dar un paseo, escogimos una pequeña taberna del centro de Sant Cugat (cerca de nuestro centro). En general, la sensación fue muy liberadora por lo que se decidió seguir con estos ejercicios de exposición e ir subiendo el nivel, por ejemplo, salir a tomar algo y a cenar, ir a un concierto, una excursión, una barbacoa, ir a bailar, ir a un karaoke... poco a poco.

Creo que es muy recomendable salir de la sala de terapia para hacer actividades de socialización. Los roles entre los compañeros/as cambian y se produce un efecto colectivo de motivación. Ha sido fantástico.  

Queda constatada una vez más la importancia de la exposición "en vivo" para superar fobias. Seguiremos. 

Este es el enlace de nuestra asociación www.ansietat.org/ 

domingo, 22 de enero de 2017

Miedo a expresar emociones



Muchas personas con fobia social comparten el miedo a expresar emociones. El miedo a que los demás te juzguen comporta una obsesión por mantener las formas hasta tal punto, que en una conversación estás constantemente observándote a ti mismo. 

La estrategia de seguridad más común es la de ser poco expresivo, mostrándote como una persona tímida y reservada. Por ejemplo, una persona que se sonroja con facilidad, tenderá a no dar mucho su opinión, no hablar demasiado, no ser espontáneo, no hacer bromas y evitar situaciones muy emotivas en la que se pueda sentir violentado. De la misma manera, una persona tímida, tenderá a no llamar mucho la atención, a evitar saludar, reírse, abrazar, dar besos u otros tipos de contacto físico. Sobretodo a no ser el centro de atención.

Estas conductas de seguridad revelan el miedo a hacer el ridículo, parecer extraño, parecer estúpido, miedo a que vean que te sientes incómodo o ansioso, a sonrojarse, a bloquearte, a tartamudear... un sinfín de síntomas típicos de la fobia social.

No obstante, como siempre digo, mantener estas estrategias sólo te lleva a encerrarte más y más en tu caparazón. Por tanto, hay que hacer un esfuerzo por romper estos hábitos. Por ejemplo podemos probar estos recursos:

1. Identificar estas estrategias. Por ejemplo, "no he ido a la maquina del café porqué había un compañero del trabajo, evitando así tener que conversar con él".

2. Ponerse a prueba. Por ejemplo: "Cuando vea a un compañero ir a la maquina del café coincidiré con él y mantendré una pequeña conversación" o "si se me ocurre un comentario gracioso lo voy a decir". Debes empezar por cosas muy sencillas e ir subiendo el nivel progresivamente. Concéntrate en lo que te dicen y no en ti mismo. Escucha de verdad y no pongas el foco de la conversación en lo que estas diciendo tu.

3. Detener las conversaciones interiores del tipo "no le tendría que haber dicho..." o "debe pensar que soy tonto..." o "no le debería haber dado dos besos". Simplemente di STOP y piensa en otra cosa.

El objetivo del entrenamiento es llegar a tener conversaciones naturales y espontaneas. 

domingo, 8 de enero de 2017

El mito de controlar la respiración en un ataque de pánico

La escuela de pensamiento de Giorgio Nardone, psicólogo italiano creador de la Terapia Breve Estratégica, ha puesto de manifiesto la importancia de NO intentar controlar los síntomas de una ataque de pánico. En contra de lo que muchos terapeutas cognitivo-conductuales nos han enseñado siempre, intentar controlar la respiración haciendo respiraciones profundas para relajarse, produce el efecto contrario. Lo mismo ocurre con cualquier estrategia para controlar el miedo. Según Nardone, el intento de mantener el control (de los síntomas del pánico) provoca la pérdida del control. Al poner el foco de la atención sobre los síntomas, los amplificamos.

Nos ponen de ejemplo que cuando intentamos controlar las pulsaciones, éstas se alteran, por tanto para que el corazón funcione con normalidad uno debe de dejar de pensar en él.



Ya he comentado en otros posts que la mejor manera de postularse frente al miedo, es con una actitud de desafio, como si no te importaran las consecuencias del mismo. Aunque parezca una paradoja (¿cómo no te puede importar aquello a lo que le tienes miedo?), se observa que cuanto más te preocupas más miedo tienes y más síntomas sientes. Por lo contrario, cuanto más dejas de pensar en el miedo, éste va desapareciendo. No se trata solamente de "pensar en otra cosa" sino de adoptar una actitud de aceptación y de no-lucha. Dejarse invadir por los síntomas sin resistirse y dejarse de preocupar por lo que pueda pasar o lo que puedan pensar los demás.




Para poner un ejemplo, a modo de resumen: Estás a punto de salir a dar una charla en público y sientes como te invaden los síntomas del pánico. Empiezas a temer que vas a sufrir un ataque y quieres huir de la escena. Si intentas controlar la respiración (o aplicar otros ejercicios de relajación) entrarás en una lucha desesperada para acabar con los síntomas que te provocará aún más miedo a no conseguirlo. En cambio te puedes decir cosas como "solo es mi cuerpo sintiendo miedo, no me puede pasar nada malo" o "No me importa nada lo que piensen los demás de mi" o "Ya estoy cansado de huir, voy a experimentar lo que pueda pasar sin importar las consecuencias", dejarás de luchar y te relajarás. 


sábado, 24 de diciembre de 2016

El poder de atreverse

Atreverse a afrontar el miedo te da el poder de acabar con él. Una persona con fobia, suele estar constantemente en lucha contra los síntomas de la ansiedad. Ante el miedo, la reacción natural es resistirse a las sensaciones desagradables como los mareos, las taquicardias, los temblores, el tartamudeo, el ruborizarse, ... pero cuanto más intentas evitar los síntomas, más se amplifican. 

Desafiar al miedo es desafiar a los síntomas. Si tienes miedo de padecer un ataque de ansiedad, la actitud correcta será la de intentar provocarlo a posta. Para tener semejante valor, previamente es necesario llegar a un estado mental de "estar harto de la fobia". Es decir:


1º. Llegar a la conclusión de que ya no soportas más vivir con miedo y que necesitas cambiar.

2º. Convertir esta desesperación en valor para enfrentarte a los síntomas. 

3º. Desafiar a los síntomas. Intentar provocarlos. Buscar a propósito las situaciones temidas.


Pensar de esta manera te sitúa en un paradigma mental distinto. Antes tu mente se movía en la lógica de luchar contra los síntomas (ganar o perder), ahora tu mente deja de luchar y se dispone a aceptarlos. 

¿Qué sucederá?


Cuando dejas de temer a los síntomas, desaparecen. Experimentarás el miedo de forma natural, sin resistirte, por eso verás como tu cuerpo lo procesa y se desvanece. Por ejemplo, puedes salir de tus pensamientos catastróficos y centrarte en lo que sucede en tu cuerpo. Simplemente observa sin resistirte y todo se colocará en su sitio. Muchas veces, sólo por el hecho de enfrentarlo, el miedo no se presenta. 

Cuando te canses de ser perseguido por el fantasma, saca coraje y date la vuelta. Verás como desaparece. ¿No tienes el suficiente valor? Entonces, seguramente, no estás tan desesperado como pensabas. Ya llegará tu momento.