Mostrando entradas con la etiqueta ansiedad social. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ansiedad social. Mostrar todas las entradas

viernes, 6 de septiembre de 2019

El impacto de la fobia social en las relaciones amorosas


http://www.freepik.com">Designed by prostooleh / Freepik


Siempre se ha dicho que cuando uno mismo no está bien, difícilmente puede tener una relación sana con su pareja. En el caso del trastorno de ansiedad social (TAS), los estudios parece que confirman la norma.
Aunque cada caso es distinto, se pueden observar algunas conductas que las personas con TAS pueden desarrollar de manera inconsciente como consecuencia de la baja autoestima:

Dependencia del otro, sensación de incapacidad y falta de autonomía. Uno puede requerir a su pareja para que la ayude, acompañe o participe en sus cosas más de lo necesario. La pareja puede convertirse en una muleta sin la que no se sabe caminar. Hay parejas que no pueden hacer nada separados, pero por muy unidos que puedan parecer, dependencia no es amor. La pareja se convierte en una herramienta para tus propósitos, un salvavidas, es una mirada egocéntrica. A la pareja se le añaden obligaciones que debe cumplir, con chantaje emocional incluido ("debes acompañarme porqué podría sufrir un ataque de pánico si voy solo..."), provocando sentimiento de culpa si no son correspondidas. La fobia social requiere lo contrario, es decir, uno mejora cuando adquiere más autonomía y hace las cosas por su cuenta. La dependencia lo empeora, dado que se dice a uno mismo que no es capaz de hacer las cosas sin ayuda. 

Miedo al rechazo, a quedarse solo, a tener celos o a no soportar las críticas. Cuando tu pareja cuestiona alguna cosa de ti que puedas interpretar como una debilidad tuya lo puedes percibir como un ataque y responder de forma poco asertiva o incluso violenta. Sería más correcto aprender a recibir críticas de forma objetiva ya que no somos perfectos. Pensar que no admitir culpas nos hace parecer perfectos se trata de un auto-engaño, ya que hacemos recaer las culpas a los demás, no sólo a la pareja, generando sentimientos de culpa, discusiones, rencores,...

Miedo a la intimidad. Puede ser que nos construyamos una coraza emocional a la hora de compartir intimidades. Nuestra pareja podría no entender algunas conductas como que no compartas sentimientos, ocultar complejos físicos, miedo a las relaciones sexuales, etc. Eso produce respuestas de huida o evitación de ciertas situaciones, con excusas o mentiras. Lo básico es que se establezca un buena comunicación. Abrirse y reconocer lo que sucede es una buena parte del camino hacia una mejor autoestima.

¡Cuidado con las discusiones! Un estudio reveló que la ansiedad social estaba asociada a ser más crítico con la pareja. Una persona con fobia social puede ser muy exigente consigo mismo (tanto que le produce miedo fallar ante los demás) y exigir de la misma manera a tu pareja de forma inconsciente. Cuando se discute hay que pensar porqué realmente estamos enfadados y muchas veces veremos que no hay ningún motivo real para estarlo, solamente nos hemos dejado arrastrar por una ilusión de que las cosas y las personas deben ser perfectas.

Por la complejidad intrínseca de las relaciones de pareja vale la pena ir entrenando una mirada objetiva. Auto-analizarse. Intentar así que nuestros miedos se hagan conscientes poco a poco y compartirlos, poner las cartas sobre la mesa. El objetivo debería ser poder relacionarnos de manera asertiva, sin indirectas, y escuchar al otro sin juzgar. Todo un reto. 



Referencias:

Criticism in the Romantic Relationships of Individuals With Social Anxiety.

Social Anxiety and Social Support in Romantic Relationships.
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/28390497

miércoles, 20 de diciembre de 2017

¡Oh no! Llega la Navidad


Lo que para muchos es la mejor época del año para otros puede ser una pesadilla. Cada año observo una cierta agitación entre los afectados del trastorno de ansiedad social. Reuniones familiares, compras navideñas, cenas de empresa pueden provocar autentico terror y anticipar escenarios catastróficos. Incluso cuando uno sabe, por la experiencia de otros años, que dichos eventos no los vivimos de forma tan dramática como los hemos imaginado, no podemos evitar sentir una cierta ansiedad anticipatoria.

Nuestra sociedad exige un nivel de compromiso social extra en éstas fechas. Muchas veces nos vemos forzados a compartir comidas y eventos con familiares y amigos que no son de nuestro agrado, o sentimos incómodos. Escapar de dichos eventos suele provocar conflictos morales y sentimiento de culpa. De esta manera uno mismo se siente atrapado y encima sacudido por un estado de fuerte estrés y de ansiedad.

La buena noticia es que no es obligatorio pasarlo mal. Os dejo algunas recomendaciones que hemos visto que suelen funcionar:

* A veces se observa la presencia de ideas delirantes del estilo "todos se van a fijar en mí" o "voy a ser el centro de atención". Combate esas falsas ideas observando la realidad, con otras tipo "realmente cada uno va a lo suyo" o "es normal sentirse nerviosos en estos eventos".

* Ser asertivo. Saber que tienes derecho a decir que no, si algo no te gusta. No obstante, siempre puedes pensar que un evento navideño es una buena oportunidad para exponerte a tus miedos (sin duda, la mejor manera de superarlos).

* Intenta no abusar del alcohol y sobretodo hacer deporte para reducir el estrés. La alimentación poco saludable también influye en el estado de ánimo.

* Compartir tu problema con aquellas personas cercanas que te quieren. De esta manera se consigue más comprensión y adquieres mayor perspectiva. Ya he explicado muchas veces que mantener una "máscara" solo genera estados de sufrimiento.

*Ser uno mismo. Combate las ideas de "estar perfecto", "hablar perfecto", "vestir perfecto","hacer el regalo perfecto", "tener logros que contar", "tener que dar cuentas de tu vida"... y a quién no le guste, ajo y agua.

Felices fiestas, un abrazo a tod@s.

lunes, 23 de octubre de 2017

Terapia de aceptación y compromiso (ACT)

Entre las llamadas terapias de tercera ola, evolucionadas del enfoque cognito-conductual, destaca la llamada terapia de Aceptación y compromiso (ACT) y viene a romper la visión clásica de la relación entre el paciente y su problema.


El planteamiento básico es que los intentos del paciente para controlar su problema (por ejemplo las estrategias utilizadas para evitar la ansiedad social) son precisamente el problema en sí. Todo el sufrimiento viene de la "evitación experiencial", es decir, evitar contactar con los sentimientos, pensamientos, emociones o situaciones que evoquen el miedo. El paciente suele posponer sus valores y sus objetivos en la vida porqué se siente incapacitado.

La ACT plantea precisamente aceptar esos pensamientos, sentimientos o emociones que se intentan evitar aprendiendo a vivir en el presente, y por ende, el sujeto deberá lidiar con los compromisos que le dificultan la vida que quiere llevar. Es una re-conexión con los propios valores vitales. A ésta capacidad de abrazar a tus miedos se le denomina flexibilidad psicológica.

Digamos que la terapia cognitivo-conductual clásica busca la habituación a los síntomas, es decir, exponerse al miedo para acostumbrarse a él hasta que desaparezca. A diferencia de eso, la ACT se basa en aceptar los estímulos temidos sin resistirse, aunque la habituación o la extinción de los mismos se acaban por dar también. En lugar de intentar controlar los síntomas se enseñará a aceptarlos.

El paciente mediante el lenguaje y el entrenamiento guiado por el terapeuta, consigue adquirir un compromiso para poder vivir según sus convicciones con libertad, sin estar condicionado por el miedo.

En los ensayos clínicos la ACT está consiguiendo grandes resultados para tratar adicciones, ansiedad, depresión, acoso laboral, dolor crónico, etc., superando a la terapia cognitivo-conductual. Eso la convierte en una terapia muy interesante para los trastornos de ansiedad social.

jueves, 24 de agosto de 2017

Fobia social y testosterona


Durante mucho tiempo se ha mantenido al margen la influencia de los niveles de testosterona del tratamiento de la fobia social. La hormona sexual masculina (aunque también presente en la mujeres) tiene funciones tan importantes como el incremento de la masa muscular y de la masa osea, pero se sabe que juega un papel importante en el bienestar emocional. Una tasa baja de testosterona puede estar relacionada con un incremento del estrés y de la ansiedad.

Bien, pues ahora, un estudio ha probado que el tratamiento con testosterona ha mejorado la respuesta ante el trastorno de ansiedad social. En concreto, la administración de un tratamiento con testosterona en un grupo de mujeres, ha conseguido que miren más fijamente a los ojos de una persona que tenían delante que el otro grupo al que se le administró un placebo. Es decir, la testosterona les aportó más autoestima a la hora de relacionarse.

El problema de un tratamiento continuado con testosterona es que tiene peligrosos efectos secundarios para la salud, sobretodo para los hombres. No obstante, se baraja la posibilidad de poder usar un tratamiento hormonal durante una terapia de exposición.

Yo siempre he observado que (en general) las personas con niveles altos de testosterona se suelen mostrar seguras de sí mismas, por la misma regla de tres que la gente alta y la gente atractiva tienen unos sueldos un 20% o un 30% superiores del promedio. Ventajas biológicas que les dieron esa seguridad durante la adolescencia y niñez.

Aunque faltan más estudios que arrojen luz sobre estas cuestiones, seguro que podemos recomendar a la gente con fobia social subir la testosterona de forma natural, en esencia, haciendo ejercicio (sobretodo levantando pesas), no abusar del alcohol y alimentándose de forma saludable. Se ganará en autoestima y bienestar.

sábado, 18 de marzo de 2017

¿Qué es el Trastorno de la personalidad por evitación?

El TPE (Trastorno de la personalidad por evitación) lo padecen aquellas personas que evitan las relaciones personales por miedo a ser rechazados o por miedo al compromiso, suele aparecer en la adolescencia. Los afectados acostumbran a tener muy pocos amigos y muy seleccionados, y tienden a refugiarse en el entorno familiar.
Se dice que Michael Jackson padecía TDE, entre otros trastornos mentales. Afirmaban sus conocidos que era extremadamente tímido y que evitaba el contacto con las personas.

Cuando se padece éste trastorno, se entra en un círculo vicioso debido a que se desarrolla un comportamiento solitario, incluso anti-social, que acostumbra a provocar un déficit en las habilidades sociales, que a su vez, hace que la persona sea objeto de burlas o críticas confirmando la idea que tiene sobre sí mismo. La auto-profecía se cumple. 

No hace falta señalar que se puede considerar un tipo de fobia social. Además es muy frecuente que se relacione con la agorafobia, puesto que hay una tendencia al aislamiento social que puede llevar a los afectados a no salir de casa.

En muchos casos se manifiesta fuertemente en el lugar de trabajo. Estamos hablando de personas que sienten que no encajan con nadie, que evitan relacionarse con los compañeros, que están siempre a la defensiva esperando ser atacados o criticados. Algunas veces malhumorados, otras tímidos o con comportamientos extravagantes.

Las causas suelen tener varios factores determinantes: Se sabe que en muchos casos se trata de personas que has sufrido algún tipo de rechazo de sus padres durante la infancia. También tienen peso los factores genéticos, pero como siempre, tienen más importancia las experiencias traumáticas, el entorno familiar o el haber padecido bullying, entre otros. En resumen, una baja autoestima.

sábado, 17 de diciembre de 2016

¿Tiene cura la fobia social?

¿Puedes llegar a deshacerte completamente de la fobia social?



Mucha gente me ha preguntado si la fobia social tiene cura.

Basado en mi experiencia personal, los casos que he conocido y mis años de estudio del problema, estoy seguro de que se puede llegar a una curación completa. Con el trabajo diario, sabemos que se mejora mucho y hay miles de pacientes que la han superado de forma definitiva.

No obstante, la curación no supone una transformación radical. Seguirás siendo el mismo pero sin sentir un miedo tan extremo. Es decir, si eres tímido, seguirás siendo tímido pero podrás relacionarte con la gente sin sufrir ansiedad. Si tienes miedo a hablar en público, seguirás sintiendo algo de miedo pero podrás hacerlo bien. Con el trabajo constante la autoestima sube hasta un nivel normal.

Todo el mundo siente un poco de ansiedad en las situaciones sociales. Es normal ponerse un poco nervioso ante una entrevista de trabajo, antes de asistir a un evento donde hay mucha gente, a la hora de conocer gente nueva, preocuparse por nuestra imagen antes de quedar con amigos, ... ese pequeño miedo forma parte de nuestra condición humana. No quieras ser perfecto, acepta el miedo como algo normal y necesario. 

¿Cómo se cura?


Des de mi punto de vista, para conseguir resultados satisfactorios, hay que trabajar el problema desde 2 enfoques distintos de forma simultanea. Por un lado, hay trabajar la exposición al miedo (de forma gradual con terapias del tipo cognitivo-conductual). Así te darás cuenta de lo que sucede cuando nos enfrentamos a las situaciones temidas. Es la parte más difícil del proceso de curación, pero imprescindible, puesto que hay que vivir y experimentar la realidad de la fobia. 

Por otro lado, aunque la exposición da buenos resultados a corto plazo, el problema suele retornar cuando bajas la guardia. Por eso, creo también imprescindible hacer un cambio en tu manera de entender el mundo y el concepto de uno mismo. Cosas que debes aprender:


  • a darte cuenta de las cosas importantes de la vida 
  • lo poco que importan nuestras acciones a los demás
  • a ser humilde
  • a reírse de uno mismo
En general, se trata de aceptar una verdad: somos lo que somos, humanos imperfectos y vulnerables. No tenemos que ser especiales o importantes. Si quieres ser alguien que no eres, la ansiedad vendrá a recordarte la verdad.